domingo, 30 de agosto de 2009

Ciao Italia!

Último día en Italia, cansados de los Italianos y con ganas de alejarnos del calor de ese país, aunque aún nos faltaban bastantes horas para coger nuestro tren hacia Austria.

Comenzamos el día recogiendo la habitación y pegándonos un pedazo de desayuno en el albergue, cereales, tostadas, bollos, leche y café. Y para la calle. Aprovechamos que no teníamos que dejar el albergue hasta las 12 y salimos a ver lo que pudiésemos de la ciudad, y las mochilas se quedaron por allí :).

La verdad es que Milán fue de las ciudades que más me gusto, y evidentemente la que más de toda Italia ... La primera parada de visitas fue la del Duomo, una pedazo de catedral muy muy chula, con una plaza impresionante :), justo al lado está la galeria Victor Manuel, llena de tiendas carísimas.





Dentro había un mosaico del toro y bueno para que te diera suerte (creo o eso me dijo mi hermano que ya había estado) había que pisarle los huevecillos ... el pobre los tenía ya hundidos, había un pedazo de agujero en el suelo :S.



Al final de la galería se encontraba la opera de Milán, que es bastante conocida, pero que tampoco pudimos entrar ...



Y a ver el palacio Sforzesco, eso más que un palacio parecía un castillo con foso y todo, pero bueno ... y nada a las 11 más o menos estábamos de vuelta en el albergue, la verdad es que la cosa fue rápida jejeje.









Recogimos las mochilas y a la estación, tuvimos que esperar porque el tren tenía retraso, pero la sorpresa del tren vino al montarnos.





En teoría, en Italia, los únicos trenes gratis eran los regionales, para el resto había que pagar un suplemento. En los horarios de los trenes vimos cual era el regional para Venecia para no tener que dejarnos mucho más dinero en ese país. Según todo lo que habíamos visto ese tren era regional, pero resulta que no, que era algo de alta velocidad, aunque rápido rápido no iba la verdad .... y nos sablaron 18 euritos cada uno ... Eso terminó de rematar la estancia en Italia tanto tanto, que ni siquiera dejamos las mochilas en las taquillas, ni compramos nada para comer ni nada ...

Tras la sablada del tren y dos horas y media después aterrizamos en Venecia. Allí comimos lo que teníamos en las mochilas y lo que compramos el día anterior y a volar.

Descansamos un rato, y como no nos íbamos a quedar allí toda la tarde decidimos salir. Los gemelos si que dejaron las mochilas en el guarda maletas, pero Carlos y yo decidimos llevarlas encima, y vaya mataera que fue, porque pesaba lo suyo y además la cantidad de gente que había ... era difícil andar por allí. Pero vimos Venecia :P. O al menos lo que nosotros considerábamos más importante jejeje. El puente super famoso, el rialto, la plaza de San Marcos y la catedral, y la academia, porque como querían ir a ver al iglesia que salía en la película de Indiana Jones pues tb lo vimos, y de ahí para la estación de vuelta. Y aunque no lo parezca en hacer eso se nos fue toda la tarde ... Venecia parece pequeña, lo malo que para llegar a algún sitio hay que dar mil vueltas ...

















Como anecdota de Venecia, decir que nos encontramos con dos parejas de novios que acababan de casarse, y bueno, las mujeres iban ambas con el mismo paraguas, super hortera ... y bueno los trajes de ellas tampoco eran muy allá la verdad ... Sobre los novios, pues el primero que vimos iba fatalmente mal ... vestido entero de blanco con una pinta mafioso el pobre y un pañuelo que supongo era la corbata puesto más raro ... esa pareja iban los dos pa no mirarlo jejeje. Lo que más me llamó la atención fue que los niños que iban a la boda iban con su trajecillo mu arreglados pero con zapatillas de deporte ... me chocó un poco la verdad ...

De vuelta a la estación y tras cenar migajas de pan, porque el pan bimbo había muerto en la mochila, nos montamos en nuestro tren para salir de Italia!!. Pero al montarnos en el tren no paránamos de notar un calor constante y ascendente insoportable. Esto fue sin duda alguna lo que colmó el vaso con los Italianos, el tren hacia Viena. Lo de incómodo y demás se podía pasar pero lo del aire acondicionado ... es que un poco más y morimos de asfixia. Imaginaros dos vagones, divididos en compartimentos y todos los compartimentos llenos de gente, sin aire, porque no funcionaba. Un olor a humanidad, un calor ... no paramos de sudar yo creo que hasta que empezamos a atravesar los Alpes y el exterior de los vagones se enfrió ...

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