miércoles, 6 de marzo de 2013

Segovia, una ciudad con encanto

La semana pasada, el día 28 fue el día de Andalucía, y aproveché que tenía unas cuantas horillas y que el 28 cayó en jueves para hacerme un pequeño puente :). En un principio tenía pensado hacer un viajaco a Italia en esos días, pero entre unas cosas y otras, entre ellas que el precio de los vuelos no paraba de subir a cada minuto que pasaba, decidí subir a Madrid a visitar a mi amigo Carlos, que desde Navidades no lo veía y a parte hacía ya mucho que tenía ganas de subir a Madrid.

Por la capital estuve unos 3 días, desde el viernes bien tempranico hasta el domingo por la tarde, y uno de los días lo aprovechamos para hacer turismo por algún sitio cercano a Madrid. He subido varias veces a Madrid por diversos motivos, ocio, trabajo, ver musicales, pero nunca he hecho una visita turística de la ciudad, y casi que tiene delito la verdad estar en Madrid e irse a visitar otra ciudad, pero hay que admitirlo Segovia es mucho más agradable para pasear y con los monumentos bastante más concentrados :P.

La verdad es que Segovia me encantó. Una ciudad con un tamaño muy aceptable, con muchísimas cosas que ver, un casco histórico muy bonito, y una comida muy rica :P.

Llegamos a Segovia un poco tardecillo, sobre las 12:30 e incluso que puede que las 13:00, pero bueno aprovechamos el ratillo antes de comer bastante bien. Dimos un buen paseillo, y la primera parada fue el acueducto romano. Vaya pedazo de monumento, la verdad es que me impresionó bastante , y lo que más me impresionó es que está montado como un puzzle, es decir, que no tiene ningún tipo de masilla o lo que sea que pegue las piedras. A parte de esta curiosidad, Juanpa nos contó alguna otra, como la leyenda sobre el acueducto y el diablo. Se dice que fue el diablo el que construyó el acueducto por una apuesta. Todas las mañanas una muchacha tenía que atravesar la ciudad para ir a recoger agua al río y llevarla a su casa. Un día el diablo le dijo a la muchacha que él construiría el acueducto si ella le daba su alma. Pero la chica no accedió así tan voluntariamente, sino que le dijo que le daría su alma sólo si era capaz de construirlo en una sola noche. Entonces el diablo se puso a construir el acueducto y justo cuando las primeras luces de la mañana asomaron el diablo se dio cuenta de que le quedaba una piedra por poner, por lo que perdió su apuesta y la muchacha no perdió su alma. Se dice que los agujeros en las piedras del acueducto los hizo el diablo al colocar las piedras. No está mal la leyenda, me pareció bastante curiosa y bueno Juanpa fue un buen guía ^^.














La siguiente parada fue la iglesia de San Martín, no pudimos entrar porque no está abierta al público, pero el edificio, la plaza, las callecillas hacían que fuese un sitio bastante bonito. Y sobretodo porque el estilo con el que estaba construida la iglesia no se parecía en nada a las que hay por aquí por el sur. Por aquí pocas iglesias de estilo románico o principios del gótico.










Desde aquí a la plaza mayor y la espalda de la catedral, y bueno aquí ya nos planteamos que iba siendo hora de ir a comer algo. Y bueno ese algo estaba bastante claro, cochinillo asado, la especialidad de Segovia :P. Pero antes fuimos a llevar a Darko al coche, que a comer no nos podía acompañar, y volvimos a pasar por el acueducto y descubrimos otra perspectiva y que es mucho más grande de lo que parece.








Después de esto a buscar sitio para comer, bueno buscamos poco porque Carlos ya conocía un sitio, y allí que fuimos, pero casi que podríamos haber innovado porque madre mía que lentísimos fueron, esperamos como 35 minutos para el primer plato y otros tantos entre el primero y el segundo. Yo con el postre pedí un cafelete y nos fuimos sin que lo pusieran de lo lentos que fueron. Y bueno para el servicio que ofrecieron fue un poco carete ... para la próxima vez, ya sé donde no ir, ni vosotros eh! si queréis comer en un tiempo prudencial no vayáis al DiVinos. Al menos la comida estaba rica e incluso me atreví a probar el cochinillo, que no estaba muy convencida. Así de primeras no me veía muy capaz de probarlo, me daba como penilla, pero bueno hice un poco de tripas corazón xD. Estaba rico, pero mucha grasa para mi gusto, y eso que me toco una patilla y no me comí la piel. Ya puedo decir que lo he probado pero dudo que lo vuelva a hacer xD. Esta es una de esas cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida o al menos si se va a Segovia :P.

Cuando conseguimos salir de comer, fuimos lo más rápido que pudimos hacia el Alcázar, y pese a que íbamos un poco justillos conseguimos entradas para ver el palacio, pero no para subir a la torre. Para ir hacia el Alcázar pasamos por algunas de las calles de la judería y la cara frontal de la catedral. En el Alcázar pudimos disfrutar de las vistas de la ciudad y del valle y montañas que rodean a Segovia. Todo súper verde, y con un montón de caminillos que está ahí esperándome a otra vez que suba y pueda recorrérmelos :).








El palacio estaba bien, pequeñito y frío, como buena residencia de verano que era. Doy fe de que allí en verano seguro que no pasaban calor porque hacía un frío apañado xD.














Cuando ya nos echaron del palacio fuimos hacía el acueducto de nuevo dando un paseo por la judería y por las murallas de la ciudad. Si hubiéramos tenido más tiempo me hubiera gustado a ver podido pasear no sólo por encima de las murallas sino también por la parte de abajo. Pero lo dicho eso lo dejo para otra futura visita ^^.










Antes de irnos y para descansar un rato, nos tomamos nuestro cafelete, que me sentó de lujo y que me hizo aguantar luego por la noche en Madrid ^^.

La sensación que me deja Segovia es de querer volver en cuanto pueda, de andar por la sierra, ver la catedral, ir al palacio de la Granja y por supuesto visitar todas esas iglesiillas que no he podido ver :).

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