viernes, 29 de noviembre de 2013

Viaje a Alemania: Ravensburg, la ciudad de las torres y las puertas

Para comer ese último día fuimos a Ravensburg, una ciudad bastante grande, he de decir, pero muerta por completo (¡maldito domingo!). Fue el único día que comimos comida más típica alemana, guisos y productos de la zona. Por un lado estábamos la sección salchichera, mi hermano y yo comimos salchicha alemana, con la pasta típica de patata que preparan ellos (como los gnocchi, pero en lacitos o algo así) y con lentajas. Un plato curioso pero bastante rico! Y luego estaba la sección guisado, que pensábamos que sería guisado de carne y era como hígado o algo de eso :S.

Probablemente la ciudad entre semana hubiese estado mejor, nada más que por la cantidad de tiendas que había, pero la gente allí no es de salir mucho a la calle, y bueno el cambio de hora no ayudó, ya que a las 17:30 empezaba a hacerse de noche ...

Pese a eso me gustó bastante. Ravensburg es una ciudad que se caracteriza por la cantidad de puertas y torres de entrada a la ciudad que aún quedan en pie. En alguna ciudad, como en Freiburg, Villengen e incluso Konstanz habíamos visto alguna, incluso dos, pero aquí la cosa era exagerada, no sé si quedaban en pie más de doce o algo así. Vamos una cosa exagerada en comparación con el resto, y además con solera, me refiero, no son algo que hayan reconstruido o que hayan hecho recientemente, sino que algunas eran del siglo XIV o XV.












A parte de las puertas tenía lo típico, el ayuntamiento, la catedral, calles muy chulas, una oficina de correos bastante curiosa. Una plaza central no peatonal con el resto de ciudades que visitamos. Canales con agua por medio de las calles, en lugar de a los lados.







Y lo mejor de todo, es la única ciudad donde la información, folletos y mapas eran gratis. Como la oficina de turismo estaba cerrada por ser domingo tenían en la calle unos casilleros con todo, e incluso creo que alguno en español!!

Aquí duramos poquito, lo justo de comer, dar un paseo para ver lo que había y tomar café, porque en realidad con todo cerrado poco más podíamos hacer :(.

Así que volvimos para dejar el coche definitivamente, rehacer las maletas con todas las nuevas adquisiciones y a dejarle las últimas cosas que no iban a volver a España a mi hermano, como gel, champú, el aceite que nos sobró, ..., y esas cosillas :P.

Por cierto, y como curiosidad, lo mismo el nombre de Ravensburg os suena, y es que hay una marca de puzzles y lápices que es justo de allí ;).

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